CARTA A LOS JUDIOS DE CONSTANTINOPLA (1498)

Judio herrante



Los judíos de Arles, Provenza, del Medioevo francés, preocupados por tensiones crecientes con los reinos cristianos, escribieron a los judíos de Constantinopla, entre los cuales se suponía estaba el Príncipe de la Cautividad, con el fin de pedir consejos sobre la manera de actuar en tan difíciles coyunturas.

Como respuesta recibieron la carta aquí traducida, cuya autenticidad fue discutida en el siglo XIX, aunque existe una edición del documento en un libro en un libro, publicado en Avignon en 1640 Tomamos el texto del interesantísmo libro de MONS. LAUDRIEUX, obispo de Dijon, titulado: Les Pharisiens d´autrefois et ce deux d´aujourd´hui, 2 ed. Paris, Lethielleux, 1921, pág. 92-94. Hay misteriosas recurrencias en la historia, que bastan para transformarnos en meditativos Tácitos, o al menos para sumirnos en un discreto estupor.

MUY AMADOS HERMANOS EN MOISÉS:

Hemos recibido la carta con la que nos hacéis conocer las ansiedades y los infortunios que padecéis ahora. Hemos sentido tanta angustia como vosotros. La opinión de los grandes sátrapas y rabinos es la siguiente:

En cuanto a lo que vosotros decís que el Rey de Francia os obliga a hacernos cristiano, aceptadlo, ya que no podéis hacer de otro modo, pero la ley de Moisés se conserve en vuestro corazón.

En cuanto a lo que vosotros decís, que se ordena despojaros de vuestros bienes, haced a vuestros hijos comerciantes, a fin de que poco a poco éstos despojen a los cristianos de los suyos.

En cuanto a lo que vosotros decís que se atenta contra vuestra vidas, haced a vuestros hijos médicos y boticarios, a fin de que ellos puedan quitarles las vida a los cristianos.

En cuanto a lo que vosotros decís, que ellos destruyen vuestras sinagogas, haced a vuestros hijos canónigos y clérigos, a fin de que éstos destruyan sus iglesias.

En cuanto a lo que vosotros decís que os hacen objeto de otras vejaciones: procurar que vuestros hijos sean abogados y notarios, y que se entremezclen siempre en los asuntos de los Estados, a fin de que poniendo a los cristianos bajo vuestro yugo, dominéis vosotros el mundo y podáis así vengaros de ellos.

No os apartéis de esta orden que os damos, pues de este modo veréis por experiencia que de ellos que sois, llegaréis a la cumbre del poder.

“El “capitalismo” y el “socialismo” tienen los mismos años, sin íntimamente afines, han surgido de la misma manera de ver las cosas y se hallan tarados con las mismas tendencias. El socialismo no es más que el capitalismo de la clase inferior”.

Fuente: OSWALD SPENGLER , “Años Decisivos”, pag. 122.

Nota:

La transcripción es textual, y no necesariamente implica aceptacion de todos sus terminos. (Ver Nota aclaratoria)